Le había dado ideas, porque sí, técnicamente la había encerrado. Lo cual era muy problemático, considerando el hecho de que sentía urgencia por irse.
Caminaba de un lado a otro, sacudiendo la cabeza. Las ventanas estaban aseguradas, no había pastillas ni ningún artefacto filoso. Se había asegurado de que no tuviera nada a la vista con lo que pudiera hacerse daño.
La idea de suicidarse comenzaba a diluirse poco a poco, mientras su mente ligeramente más calmada consideraba otras opciones. Pero no