No era de fiestas, mucho menos de asistir a bares. Pero aquí estaba, sentada en la barra, mirando a su alrededor como si fuera un mundo nuevo e inexplorado.
—Un trago —pidió al bartender cuando se acercó.
—¿De qué tipo?
—Algo suave.
El hombre la observó con algo de recelo antes de perderse detrás de la barra para prepararlo. A los pocos minutos regresó con una copa que tenía el borde lleno de sal y una rodaja de limón.
—Este no es un sitio para una chica bonita y sola. Deberías volver a ca