—Te amo y quiero pasar el resto de mi vida contigo. Solo dime... ¿tengo una esperanza?
—No.
—Selene, no hagas esto más difícil para ninguno de los dos. Tenemos un hijo y tú también me amas —parecía estar plenamente seguro de sus palabras.
—Yo no te amo… —Aferrarse a esa mentira era el único escudo que tenía para proteger su corazón.
—No mientas más, cariño —le suplicó en voz baja.
—¡Suéltame! ¡No te quiero cerca, Alejandro!
—¿Por qué? ¿Porque sabes que tenerme cerca despierta en ti los sentimie