Se había saltado la primera clase y, honestamente, no le importaba. Necesitaba ver a Adrián. Desde que supo de su accidente se sentía muy preocupada; culpable, incluso, aunque ese último pensamiento carecía de toda lógica. ¿Por qué tendría que sentir culpa por su estado? Quizás porque la cita lo obligó a salir del campus; no lo sabía con exactitud.
Llegó al hospital y rápidamente encontró la habitación asignada para el muchacho. Al entrar, vio a Adrián con la pierna derecha enyesada y en alto;