Le costaba procesar lo que estaba ocurriendo por muchos motivos. Sin embargo, el contacto fue un incendio en el que no pudo evitar terminar abrasada. Marcos la reclamaba con tanta urgencia que le robó el aire de los pulmones. Sus labios atrapaban los suyos en un beso que sabía a tabaco, a gloria y a una posesión que la dejó sin opciones para defenderse. Sintió que el mundo se desvanecía... todo se borró. Solo existía el calor de las manos de su amigo en su nuca y la forma en que su boca la envo