Caterine entró en la cafetería y recorrió el lugar con la mirada hasta dar con la madre de Corleone. Rebeca estaba sentada en una de las mesas más alejadas, con la atención fija en la pantalla de su celular y una expresión seria.
Tomó una respiración profunda y camino en dirección a ella. Sentía un nudo en el estómago. No solo la preocupaba lo que Rebeca quería decirle, sino que también sabía que a Corleone no le haría ninguna gracia descubrir que se había reunido con su madre sin consultarlo an