—Gracias por acompañarme —dijo mirando brevemente a Corleone con una sonrisa—. Nos vemos mañana en el trabajo.
Corleone asintió en silencio y ella volvió a su mesa, donde su hermana la esperaba.
—¿Nos vamos? —preguntó Caterine.
Gemma asintió. Ambas se dirigieron hacia la salida, abriéndose paso entre la multitud. Caterine sintió el impulso de girar la cabeza para buscar a Corleone y verlo una última vez antes de marcharse, pero se obligó a mantener la mirada al frente. Aquello habría sido extra