Mas, si algo le habían demostrado estas semanas de contacto era que, además, era un hombre sensible escondido detrás de paredes altas probablemente levantadas por una infancia de sentirse poco querido. ¡Cuánto mal les hacían algunos progenitores a sus hijos!
Esto no quitaba que era un depredador, un seductor nato que tendía sus redes para que las mujeres cayeran en su embrujo. Ella se sentía en un falso equilibrio con él: una de sus piernas apoyada en la solidez de su formación, su racionalidad