—No quiero jugar contigo, Regina. No te endulzaré la verdad. Quiero disfrutarte, pero también quiero que goces entre mis brazos. Quiero que seas mi amante. Y quiero ayudarte. Es un trato justo. Que recibas tanto como yo al satisfacer el deseo que me corroe.
La palidez de ella y la falta de palabras le hicieron ver qué probablemente había ido demasiado lejos.
—¿Me está pidiendo que sea su amante y pretende pagarmelejos incredulidad era palpable en su tono y en el intenso restregar de sus manos.