El filo de la espada.
Amaneció entre sus brazos, el reflejo tóxico de una noche cargada de desacuerdos y pasión, la sometía a recrearlo nuevamente en su mente.
Le gustaba lo que sentía cuando estaba a su lado, como el extremo oscuro que completaba el equilibrio de su existencia. Solo había visto los colores más bonitos de la vida, la inocencia sosegada, pura paz sin extremecimiento, hasta que Kairon le arrebato esa zona de confort.
En ese preciso instante veía con detenimiento los detalles calavéricos de la recáma