Mundo de ficçãoIniciar sessãoEn el instante en que el auto se detuvo, Milenka bajó apresurada de el, Itzam la había ofendido, no de una, sino de muchas formas, no podía esperar que por temor a un castigo ella volvería a idolatrarlo como una tonta.
Pero tenía dudas y no pensaba quedarse sin respuestas así







