Mundo ficciónIniciar sesión— Te dije que no era buena idea — reclamó Milenka a Doecchi mientras esperan en la oficina del director a que sus respectivos tutores se presentaran y recibir junto a ellos el castigo correspondiente por estar fumando y bebiendo dentro del colegio.
— Nadie te obligó santurrona — respondió él despreocupado, desparramado en su asiento. Se veía más aburrido que temeroso.
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