Los días nublados eran normales en Bowen Island en Vancouver, sin embargo, aquella tarde en particular, una densa neblina descendió sobre el lugar provocando sensaciones, temor, frío y soledad.
Zaira Duhé miró por la ventana, la impresión de que algo acechaba allá afuera le erizaba los cabellos de la nuca. Continuó preparando su café; era su costumbre tomar una taza de café bien caliente durante las tardes para apaciguar sus pensamientos.
Con la taza humeante entre sus manos se dirigió a la me