Mundo ficciónIniciar sesiónCAPÍTULO 50
AMARTE FUE UN JUEGO PERDIDO
—¿Itzam? — lo llamó cuando su voz se dignó a salir de sus labios.
Este la escuchó claramente; aun así, decidió ignorarla y como si un interruptor se encendiera en él, afianzó sus caricias en Emilia.







