¡Oh no! Me acosté con el papá de mi novio. 😳
El reloj digital quemaba con sus números: 5:12 AM. No podía esperar más. Cada segundo que pasaba en la cama, el riesgo de que Martha o cualquiera entrara en esa cocina aumentaba. Me escurrí bajo el brazo de Alex; mis movimientos eran bruscos y erráticos por los nervios. Alex, por otro lado, ni se inmutó.
Bajé las escaleras a hurtadillas, con el corazón repicando contra mis costillas. La cocina estaba más iluminada ahora, bañada por la luz gris y débil de la madrugada. Fui directo al lugar jun