Jennifer Stone
Volvemos al trabajo, el se sigue comportando igual como si no supiera el golpe que le dio a mi corazón…Es el peor villano que puede haber.
El sabe que lo amo, mis ojos no pueden mentirle, trato de refugiarme en el trabajo y no levantar la mirada ni verlo…Es el elefante blanco en la habitación, pero no se puede.
—Sírveme un café.— Ordena
Asiento, me levanto le sirvo el maldito café, mientras el no pierde ninguno de mis movimientos mis dedos están temblorosos.
—Maldición.— Susu