Jennifer Soleimani
Cuando Oliver despierta y ve a los caballos literalmente se vuelve loco de la emoción—¡Papá un caballo!— Señala emocionado sin ver nada más.
—¿Te gustan los caballos? ¿Te gustaría subir a uno?— Le pregunta Carlos.
—Sí, si, ¿Mamá puedo subir al caballo?— Cuestiona Oliver con los ojos brillantes de la emoción.
—No lo sé.— Respondo con dudas, yo les tengo miedo.
—Seguro que podremos darte un paseo más tarde, pero primero ¿quieres comer algo?— Le pregunta a mi hijo.
—No teng