Jennifer Soleimani—
El comandante de la policía nacional, sube a la patrulla para mi traslado a la prisión de máxima seguridad.
¡No puedo creer el descaro de este hombre que pretende seguir atormentándome con la muerte de su mujer! con la que yo no tuve absolutamente nada que ver.
—Estará contento, me envió a la prisión de por vida.— Le digo entre dientes viéndolo desde atrás.
—Ningún castigo es suficiente para lo quien hiciste.— Me responde, pero sonríe creyendo que cumplió con su venganza.