Capítulo 28. Un giro inesperado
La rabia de Elora estaba desbordada, su rostro se volvió fiero, era una máscara de absoluta fealdad, mientras como una loca enajenada seguía destrozando los papeles, a Egan nunca le agradó esa mujer, le causaba repulsión, porque se comportaba como un peligroso reptil, atenta para atacar a su presa y destrozarla, por eso lo que estaba sucediendo en ese momento le causaba cierta satisfacción y para encender más su ira, le entregó otra carpeta.
—Toma otra para que la sigas rompiendo… no hay proble