Capítulo 32. Sorpresivas verdades
Enzo no podía creer que la mujer frente a él se tratara de Elora Lamprou, la rabia surgió como la poderosa fuerza de un volcán.
—Esto debe ser una m4ldita broma ¡¿Cómo te atreviste a meterte con mi familia?! ¡¿Por qué te enredaste con mi padre?! ¿Qué clase de ser tan repugnante eres?
—No sé de qué hablas… yo me enamoré de tu padre, ¿Acaso crees que lo busqué para fastidiarte? ¡No sabía que era tu papá! —exclamó haciéndose la incomprendida y hasta emitiendo un sollozo de tristeza—. Por favor, yo