Capítulo 31. Una mujer intrigante
Le pasó el cepillo dental para que se cepillara, luego la alzó y se la llevó a la cama.
—No tienes por qué ser tan exagerado, no tengo nada, es solo una indigestión, no te preocupes, por eso —señaló con una sonrisa.
—Si quieres descansa, mientras yo busco tutoriales de cómo prepararte un caldo de pollo —indicó Ares tomando su celular y buscando en YouTub3.
Ella esbozó en su rostro una expresión de no estar muy convencida y él sintiéndose ofendido le respondió.
—Ya verás, te comerás la comida má