La palabra “ahora” no llegó como un instante, llegó como una condición, como si todo lo que había existido antes quedara de pronto archivado en una categoría irrelevante y lo único real fuera ese presente inmediato que no daba margen para procesar nada con calma, porque la notificación seguía encendida en la memoria de la pantalla de Jake incluso después de que la bloqueara, como si el simple hecho de haberla recibido hubiera dejado una huella física en el ambiente, una especie de residuo invis