La copa rota no fue más que un accidente para el resto de los presentes, un sonido breve que se diluyó entre risas educadas y comentarios superficiales, pero para mí marcó un antes y un después dentro de esa noche que ya se sentía demasiado cargada, demasiado llena de significados que no terminaba de comprender del todo, porque aunque el mundo a mi alrededor continuaba girando con normalidad, algo dentro de mí se había detenido justo en el momento en que Jake se interpuso, justo en la forma en