Una hora puede ser toda una vida o solo un latido final. Depende de qué tan rápido corras.
La explosión había convertido el paisaje de la isla en un lienzo de destrucción. El humo negro ascendía en columnas retorcidas hacia el cielo despejado del Pacífico, manchando el azul con ceniza y fragmentos de metal pulverizado. Eva parpadeó, intentando enfocar la vista mientras el zumbido agudo en sus oídos competía con el rugido distante de las llamas.
Damián.
El nombre atravesó la neblina de confusión