Cada héroe es un villano en la historia de alguien más. Y cada sacrificio tiene un precio que otros pagarán.
El almacén olía a pólvora, sangre y desesperación cuando Eva cruzó corriendo la puerta lateral que Sebastián había forzado momentos antes. El aire frío de la madrugada golpeó su rostro como una bofetada, recordándole que estaba viva, que había escapado, que Miranda no.
—¡Muévete! —la urgió Sebastián, su mano firme en su espalda mientras la empujaba hacia el SUV negro que esperaba con el