—Por aquí… debe ser…
Sibel se rio un poco, pero se detuvo para notar a la asistente de Alexey más de cerca.
Anastasia era hermosa, pero parecía querer ocultarse de algo.
—¿Qué tal si vamos a la cafetería? Por supuesto, ya que no sabes, podemos preguntar y comemos algo… —ella se ofreció para tranquilizar aquellos nervios evidentes.
—¿Tienes dinero? —Anastasia preguntó, y Sibel apretó los dientes borrando la sonrisa.
—Ammm… no… ¿Tú tienes? —la asistente negó con el rubor en sus mejillas.
—Ni un r