CAPÍTULO 14. Una mujer en su vida
Si a Gabriel alguien lo hubiera golpeado en pleno rostro, probablemente le hubiera dolido menos que aquellas palabras.
—¡Yo no le hice nada! —gruñó molesto, mientras salía del salón y apuraba el paso detrás de Marianne hasta que los dos llegaron a la camioneta.
Le abrió la puerta del copiloto y la muchacha no dijo otra palabra mientras se metían en el tráfico de vuelta al departamento. Sin embargo aquella sensación de inquietud no dejaba tranquilo al guardaespaldas, así que cuando entró al esta