CAPÍTULO 101. El corazón de un padre
Marianne se había cansado de gritar, maldecir, y llorar. Sentía que estaba agonizando, y esos abrazos de Gabriel eran lo único que le daban un poco de fuerza para continuar.
Toda la policía se había movilizado para buscar al bebé secuestrado. El caso se consideraba de primer orden en la ciudad. Todos los aeropuertos, estaciones de trenes y de ómnibus tenían la fotografía de Hamilt Grey, y en los noticieros también pedían ayuda para encontrarlo. Pero habían pasado dos días y no habían hallado ni