Eliot, todavía no recuperaba el color en su rostro, se pasaba la mano por el cabello una y otra vez, era tan increíble todo lo que estaba sucediendo, tan maravilloso, tan inesperado
— Stéfano, ¿dónde estás?
— En la oficina, sigo trabajando, ¿por qué? no te escuchas nada bien, ¿qué te sucede?
— !Es que no lo vas a creer, pero escucha, salte de ahí y ve a una tienda para bebés y compra ropa y mantas para recién nacido, también pañales y biberones, te ocupa con mucha prisa, el bebé ya nac