Angeles se quedó dormida, la pobre mujer había ya pasado por mucho, ni el ruido del exterior o interior la despertaban
— ¿Qué pretendes, Eliot? no puedes obligar a Ángeles, a qué se case contigo, estás pasando por encima de sus derechos y de su opinión, me rehúso a ser cómplice de algo así
— ¿Y tú por qué estás tan interesado en lo que sucede con la madre de mi hijo? ¿qué pasa, Stéfano? ¿es qué Ángeles, te interesa como mujer?
— ¿Pero que carajos te pasa, Eliot? ¡yo solo la aprecio m