El bien vestido chico ruso, se puso de pie para acompañar al CEO Ballesteros a la cafetería, desde que lo vió el dijo que necesitaba hablar unas palabras con él, no sabía a ciencia cierta lo que iba a decirle, pero no pintaba nada bien
Los chicos rusos presentían que las acciones de Ivanko, les iba a traer consecuencias también a ellos
La cafetería del exclusivo hospital trabajaba las veinticuatro horas, los dos hombres tomaron asiento uno frente al otro, el imponente CEO cruzó una pierna
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