Sudando frío y con la mano en el vientre, Aithana, se sentía bastante mal, el estrés de la noche le había caído fatal, pronto Rogelio, la sacó por una puerta lateral, de nuevo irían al hospital
— ¡Aithana, resiste, llegaremos pronto a la clínica!
— ¡Rogelio, me.... duele mucho!
El hermano menor pisó el acelerador hasta el fondo, era tarde y casi no había tráfico, podía pasarse los semáforos en rojo, tenía que llegar a tiempo
Los jóvenes CEOS, dejaron de pelear, Dariana, trajo su co