86. Chocolate
Un presentimiento incómodo me perseguía desde que salimos de la mansión.
Algo no estaba bien. Estaba incómoda. Demasiado. A pesar de que nos detuvimos en unas tiendas cercanas para comer, tenía la sensación de ser observada.
La sensación se mantenía.
—Katherine, ¿estás bien?
Sus dedos se entrelazaban con los míos para traerme de vuelta.
—Sí… solo estoy algo cansada —mentí levemente.
Los ojos de Oliver se oscurecieron. Un verdoso tan frondoso que era similar a entrar a un bosque de noche. Solo as