137. Te va a doler
Incluso escuchar su nombre me daba una náusea imposible de no mostrar. Ese hombre, si es que así se le podía decir, era una monstruosidad en todos los sentidos.
Hacia mi madre.
Mi hijo.
Su propio hijo.
Contra mí…
Su mera presencia era repugnante y escuchar que despertó me daba una sensación de aflicción horrible. No quería verlo ni siquiera respirar el mismo aire que él. Sí, había dicho que era su familiar, pero solo por querer información… nada más.
En mi corazón había demasiado dolor por