138. Mala mintiendo
Ese aparato quemaba en mis manos como si fuese una bomba arrojadiza. Miré el mensaje una, dos, tres veces, leyendo esas pequeñas líneas que parecían suficiente para estresarme. Pensé que tendría paz. Algo que parecía haberme estado fallando por días, semanas… meses.
No quería pelear, no más. No le iba a dar poder a nadie en ese momento para quitarme lo que más quería. Mi familia. Sí, ahora solo estaba preocupada por las personas importantes para mí. Solo le envié un simple mensaje. Cortante. S