CAPÍTULO 25
El sol en las calles de Madrid, están más fuertes que nunca, dejo las maletas que he traído del viaje suicida que realicé con Dara y las chicas apenas llego a mi apartamento. Me giro al escuchar mi móvil reventarse de tantas llamadas y una vez más decido apagarlo al ver que es Gabriel el que está llamando de nuevo.
Nos hemos distanciado un poco luego de su grandiosa escena de celos por la cual terminé más aterrada de él que el mismo día que lo conocí, camino hasta el espejo que está