CAPÍTULO 31
Un escalofrío siniestro recorre mi espina dorsal cuando mi piel recibe los labios fríos de Gabriel Ford. Sus ojos se centran sobre mi cuerpo y el deseo de ser poseída por él se hace más fuertes cuando comienza a recorrer cada centímetro de mi ser. Sus manos están calientes mientras que mi intimidad inicia a humedecerse a medida que pasan los segundos.
Brinco sobre mi puesto en el justo instante en que mi profesor busca el inicio de mi vestido y lo alza de forma descarada para introd