CAPÍTULO 24
Gabriel Ford
No puedo controlarme con ella.
Intento no desatar mi propio infierno y asustarla con mis demonios, pero ver con mis propios ojos como ese hijo de puta la tocaba y protegía como si le perteneciese cada parte de ella me hizo estallar en cólera. Tiro de la correa que sujeta con fuerza sus manos y sonrío al escucharla gemir. Adoro que se vea tan inocente pero sabiendo que en realidad Sandara Smirnov es el diablo encarnando en un cuerpo perfecto de mujer.
Deslizo mi mano der