Fabrizio no contestó. En cambio, soltó otra pregunta.
—¿Te gusta Nicola?
Gabriella dejó caer la mandíbula del asombro.
—¿Qué? ¡Claro que no! Solo somos amigos. ¿Por qué preguntas eso? —respondió, con una risa nerviosa.
—¿Y él tiene eso tan claro como tú? —insistió Fabrizio, con una mirada intensa.
—Sí, eso creo —respondió Gabriella, achicando la mirada, tratando de entender el motivo de las preguntas.
—Un “creo” no me sirve, tienes que estar segura —dijo Fabrizio, en un tono serio.
Gabriella no