Fabrizio la miró con intriga, con sus cejas levantadas.
—Es que cuando conocí a Nicola, se pareció mucho a ti. Lo mismo tu padre, además de que creo haberte visto en la calle alguna vez. Entonces pensé que me estaba enloqueciendo por verte en cada hombre —explicó Gabriella, con una sonrisa tímida.
—Me alegra tanto verte de nuevo, Gabriella. ¿Desde cuándo estás en Florencia? —preguntó Fabrizio, con su voz llena de curiosidad y alivio.
—Ya llevo más de un mes —respondió ella, encogiéndose de homb