Le di unas palmadas en el hombro a Valerie y le aseguré:
—Tranquila, yo me encargaré de vengarte.
Ella me miró con nervios:
—No, tú no hagas locuras. Esa mujer es demasiado retorcida y maliciosa, me da miedo que...
—No tengas miedo. Si hace cuatro años me atreví a apuñalarla, ahora también sabré cómo enfrentarla. ¿Le gusta jugar sucio? Pues yo también sé jugar sucio.
Valerie se quedó pasmada, como si no me reconociera.
Yo le sonreí:
—Ya, no te preocupes por mí. Dedícate a recuperarte.
Ella se ri