Alan, furioso, miró a Valerie:
—¡Acabo de volver y tienes que acompañarme!
Yo no quería afectar la relación de Valerie con Alan.
La llevé a un rincón y le susurré:
—¿Por qué no vuelves con él…?
—¡No! —Valerie se puso molesta.
—Ya habíamos quedado en ir a bailar juntas, ¿o qué? Oye, no me digas que quieres ir con Mateo.
—Claro que no. Sigo enojada con él. Aunque no vaya a bailar, no quiero regresar ahora.
—Entonces listo, vamos a bailar. ¡Sin hombres!
La miré divertida.
Al fin entendí: ella era l