Capítulo 594
Mi mente ya estaba en las nubes cuando él me hizo esa pregunta de repente, dejándome totalmente desconcertada.

Como no respondí enseguida, él me pellizcó la cintura y repitió su pregunta:

—¿Sabes por qué estoy molesto?

Ese pellizco sí me dolió un poco.

Lo miré con los ojos aguados. No sabía si por el dolor o por el vapor del agua.

Abrí la boca y, después de unos segundos, logré decir algo:

—Tú… tú eres muy desconfiado. Otra vez estás sospechando que… que me gusta Javier, ¿verdad?

Jadeaba al habl
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