Ni siquiera terminé de hablar cuando él dijo algo inesperado.
Me quedé completamente atónita.
—¿Qué significa eso?
Mateo sonrió un poco, con un brillo profundo en los ojos.
Yo estaba confundida.
—Pero si ya estamos divorciados... No me equivoqué, ¿cierto? Yo misma firmé esos papeles.
—Ese acuerdo de divorcio que firmaste... lo rompí.
—¿Qué?
Lo miré, totalmente sorprendida.
Mateo me agarró de la cintura y bajó la cabeza hasta esconderla entre mi cuello. Con voz algo resignada, me dijo:
—Cuando te