Capítulo 380
—¿No parece que estos me los hice una gata salvaje? —dijo Waylon.

Apenas terminó la frase, se rio un poco. Burlón, pero amenazante.

Molesta, lo miré fijamente.

Quedaba clarísimo: no iba a parar hasta hacerme decir lo que él quería que diga y humillar a Mateo.

Waylon me sonrió, con malicia, y dijo:

—Solo tienes que decirle al señor Bernard si te obligué anoche o no, ¿no te basta con eso?

Mateo no me quitaba esos ojos oscuros de encima. Estaban llenos de rabia, daba miedo de verdad.

Apreté los lab
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