—Siempre piensas que no tengo buenas intenciones —dije en voz baja—. Entonces, ¿por qué sigues conmigo? ¿No es como criar un cuervo que te va a sacar los ojos?
—¿No lo sabías? A veces, torturar a alguien también es una forma de entretenerse —respondió Mateo.
Sentí una punzada de autocompasión en mi interior.
Así que su razón para seguir conmigo era simplemente que se la pasaba bien torturándome.
Hablar con este hombre solo servía para frustrarse.
Bajé la cabeza, apreté los labios y ya no quise d