Me quedé mirando esa cara, casi sin poder respirar.
El hombre llevaba un traje clásico y elegante. Tenía cejas bien definidas, ojos hermosos, el cabello peinado perfecto y una corona sobre la cabeza.
También llevaba una capa y su cara tan hermosa daba una sensación de nobleza que parecía de otro mundo. Único.
Me quedé impactada un buen rato hasta que reconocí que era Javier.
Valerie, al verme tan concentrada, se rio:
—Aurora, eres muy coqueta. No puedes dejar de mirar.
Me puse roja y le contesté