Este hombre es muy raro. Si va a viajar con la mujer que le gusta, ¿por qué quiere que yo lo acompañe?
Camila respondió rápido:
—No te preocupes, Mateo, anoche compré mi tiquete. Solo que no pude conseguir asiento en primera clase.
—No importa, cuando baje del avión te espero afuera.
Mateo habló sin emoción.
Vi que Camila mostró un poco de decepción.
Yo también me sorprendí.
Pensé que Mateo me pediría cambiar mi asiento por el de ella.
El tiempo era justo, y no tuve que esperar mucho para subir.