—Gran Concurso de Baile.
Esas palabras resaltaban en letras grandes en el volante que recogí del suelo.
Mis ojos se iluminaron al leer lo que decía debajo:
Premio de $30,000.
Inmediatamente leí los detalles.
El evento era organizado por varias cadenas internacionales de hoteles. Al final del concurso, el público votaría por quien bailó mejor, y esa persona se llevaría el premio en efectivo.
Mi esperanza volvió. Si podía ganar ese premio, ¡podrida cubrir la deuda a la mitad de mi padre de u