—Exacto, el patrón la mandó a la sede central porque le vio talento para seducir, quiere que use su cara para atraer clientes, y ella todavía cree que él se enamoró de ella con el corazón.
—Vale, vale. ¿No fue que usó esa carita para escalar posiciones? ¿Y todavía se cree con derecho a presumir lo que consiguió?
Casi todos los compañeros me miraban con burla y desprecio, aunque en el fondo, ese desprecio venía lleno de pura envidia.
Así es la naturaleza humana: cuando alguien no puede alcanzar a